martes, 17 de enero de 2017

Celia cuenta: el episodio de la nevera... y el del autobús.

Otra vez ha ocurrido, se me olvidó darle a publicar... Este es un post que tenía que escribí a principios de diciembre. Llega un poco tarde pero aquí está, ¡espero que lo disfrutéis!

Si no sois nuevos por aquí creo que ya conoceréis esta maravillosa sección en la que me humillo relatando mis cagadas con la esperanza de que alguien más lo lea y no se sienta solo con su patosidad.

Hoy, como estamos de exámenes y todos necesitamos unas risas, os traigo no uno, sino dos episodios que han ocurrido en las últimas dos semanas.
Hace un par de semanas estaba yo en casa tan tranquilamente cuando llegó mi padre de trabajar. Yo en lugar de saludarlo como una hija normal tuve una iluminación repentina y aparecí por el pasillo gritando: "Papá, papá, miro lo que he averiguado." Cogí un rotulador de una pizarra blanca que tengo en mi cuarto (sí, sé que os doy envidia a todos) y me personé en la cocina donde el pobre hombre se estaba calentando la comida.
Ahora lo veo todo a cámara lenta y con música dramática por detrás, pero en aquel momento me parecía todo genial. Al tiempo que destapaba el rotulador decía:"¡Papá, me he descubierto que se borra!" y pinté un HOLA bien legible, en azul, en mi nevera.
Mi padre en este punto estaba un poco aturdido, pero yo sonreí y exclamé: "El otro día en casa de una amiga vi que se podía pintar y borrar en la nevera con rotus de estos."
Yo, confiada de mi, llevé la mano a las letras y froté segura de que se irían fácilmente. Imaginaos mi cara cuando veo que las letras no se mueven. Mi padre en este momento empieza a procesar la situación.
*Jaja. Sonrisa nerviosa. Con un poco de agua seguro que se va. Jaja.**
Mojo un trozo de papel y froto la nevera. No se quita.
Mi pobre padre, aun sin comer, me mira con cara de: "pero Celia...".
Yo ya, como si fuera el de Bricomanía, salto: "¡Alcohol, eso seguro que lo quita!"
Corro a por el botiquín. Cojo el bote, mojo un papel. Froto. Por fin se va un poco, pero eso: poco. Yo empecé a intentarlo con la uña al son de; "Perdónperdónperdónperdon, menudacagadamenudacagadamenudacagada".
Mi padre cogió el papel empapado en alcohol y empezó a frotar con cara de resignación.
Al final utilizando todo el arsenal de Don Limpio conseguimos quitarlo, pero de verdad que nunca he hecho un fail tan grande en toda mi vida... Solo faltaron las cámaras grabando.
Moraleja: probad siempre en una esquinita antes de pintarrajear como unos descosidos :)
Jajaja, que gracioso...
Sí, pues espera que aun queda otra:
El otro día iba con una amiga en el autobús y ¿qué haces en el transporte público? Cotilleas. La cosa es que íbamos hablando de gente de nuestro instituto y la conversación derivó en un par de personas en especial. Como era viernes por la tarde el bus iba lleno y como no había más sitio nos habíamos sentado delante sin mirar para atrás.
De repente yo giro la cabeza un poquito y veo a una de las personas de las que íbamos hablando sentada en diagonal detrás nuestra. Me quedé en shock mientras mi amiga seguía hablando de él porque no le había visto. Cuando por fin reaccioné empezamos a partirnos de risa, lo que hizo que el de delante nuestra se girara y nos mirara raro.
No es que fuéramos diciendo nada malo, pero aun así nos pasamos el resto del viaje mirando de reojo por si nos había oído. Por suerte creo que no lo hizo.
Moraleja: hay que mirar siempre quien va contigo en el autobús antes de ponerte a hablar de la gente.
Espero que os hayáis reído a gusto y os haya hecho sentir mejor con vosotros mismos. Siempre que estéis en una situación ridícula recordad que nada puede ser peor que lo de la nevera...

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