martes, 5 de julio de 2016

Celia cuenta: versión Suiza 0.1

¡Hola a todos!
Hoy, cómo no, vengo a contaros una historia que espero que le sirva a alguien de lección en un futuro.
Bien, a los tres días de estar en Suiza ya me había dado cuenta de que entendía mucho más de lo que era capaz de hablar, pero aún así mi nivel de francés tampoco era muy alto que se diga. Por lo que había adquirido una estrategia: cuando me decían algo que no entendía, sonreía y asentía con la cabeza (a lo: «que gracioso esto que me cuentas») y si era una oferta/pregunta lo que no había entendido, ponía cara de poker y decía que me era igual ( a lo: «soy muy educada y te dejo elegir»)...
Pues ésta es la historia de cómo mi estrategia me llevó a acabar bebiendo chocolate caliente a 30 grados centígrados en pleno julio: (Lo sé, lo sé. Lo quiero me pase a mi...)
Estaba haciendo galletas con mi prima (que no habla español), cuando ella me preguntó si quería algo de beber y yo le dije que si. Hasta ahí todo bien, pero ahora viene la parte en la que ella me dice una frase de la que solo entiendo la palabra «chocolat».
Cómo buena chocolatera que soy le dije que sí. A lo que ella me respondió con una última pregunta que tampoco entendí. Le pedí que la repitiera otra vez pero seguí sin comprender, por lo que decidí adoptar mi estrategia y dejarla elegir a ella.
Yo di el tema por terminado en ese momento, pero un poco después ella se puso a derretir chocolate en leche, lo cual yo pensé sería para las galletas (ingenua de mi).
Cuando poco después vertió el chocolate en una taza enorme (porque no iba a ser una tacita de café...) Y me lo dio, las piezas empezaron a encajar en mi cabeza.
Ahora con perspectiva sé que el diálogo fue algo así:
- ¿Quieres algo de beber?
-Sí, por favor.
-¿Quieres batido de chocolate?
-Claro.
-¿Frío o caliente?
-Me da igual
Y pues claro no le iba a hacer un feo a la pobre, así que me tomé medio litro de chocolate caliente mientras sudaba cómo un pollo y sonreía para no darla un disgusto (todo esto a 30 grados y cara de poker supuesto).
Moraleja: no digas que sí, si no has comprendido lo que te dicen o acabarás abrasandote la lengua innecesariamente.