sábado, 18 de junio de 2016

Entrevista a Amelia Noguera

Hola a todos, hoy os traigo algo nuevo en este blog: una entrevista. Conozco a Amelia de un club literario que ella ha formado y del que yo formo parte y amablemente ha aceptado mi oferta de una entrevista. Para los que no sepáis quién es; aquí os dejo una pequeña biografía (sacada de la carátula de su última novela):


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AMELIA NOGUERA  es una escritora madrileña que, tras autoeditar cuatro novelas en Amazon y ocupar los primeros puestos en descargas, se ha convertido en un fenómeno editorial. Graduada en Humanidades, ingeniera informática y traductora, y con referencias literarias tan dispares como Ana María Matute, Almudena Grandes, Margaret Mazzantini o Joyce Carol Oates, sus obras reflejan siempre una gran sensibilidad.Dio el salto al papel con La marca de la luna (2014), a la que siguió La pintora de estrellas (Suma 215), que traducirá al polaco la prestigiosa editorial Rebis, y ahora vuelve con Prométeme que serás delfín.



Creo que la primera pregunta que todos queremos hacerle a un escritor es: ¿Qué se siente al saber que tenéis el poder de cargaros a todo el mundo en vuestras novelas?

Una gran responsabilidad. Cargarse a alguien no es tan fácil como parece si tienes cierta empatía. Y a mí de eso me sobra.

Hablemos de tu libro. Acabas de publicar “Prométeme que serás delfín”, ¿qué nos puedes contar de él? Sé que te toca en lo personal, ¿eso te causo alguna dificultad cuando lo escribiste?

Tengo una hija de trece años, en el colegio se hizo amiga de un niño con TDAH. Hace algún tiempo me enteré de que, cuando él tenía cinco años, una profesora le ató las manos a la silla y le tapó la boca con celo para conseguir que se estuviera quieto y callado. Eso me afectó tanto que quise intentar ayudarlos de algún modo, y se me ocurrió escribir una novela sobre lo que las familias y los afectados de este trastorno se ven obligados a vivir muy a menudo, para intentar darle visibilidad. De ahí, irremediablemente, surgió una novela que también es una crítica a los recortes de los gobiernos neoliberales que dejan abandonados a los más débiles, y de la violencia a la que nuestros hijos se ven sometidos, aunque afecta a todos los demás, a padres y a profesores, muy a menudo. Me costó mucho escribir esta novela, pensé durante mucho tiempo cómo desarrollarla para que interesara a los lectores pero al tiempo sirviera a mi finalidad. De ahí que escribiera una novela negra, que también es psicológica, de iniciación y una crítica social.
Pregunta importante: tanto para escribir como para leer ¿Eres de sofá o de mesa?

Me encanta leer en la cama, si no es posible, entonces en el sofá. Pero escribo en cualquier parte, lo he hecho durante años en el coche, por ejemplo, mientras esperaba a que mi hija saliera de sus clases de baile.


Tengo entendido, que en su día tú estudiaste una ingeniería ¿En qué momento decides que lo tuyo son las letras? ¿Cuándo empezaste a escribir y por qué?

Siempre supe que lo mío eran las letras, aunque también me gustaban las ciencias. Elegí estudiar ciencias con 16 años porque opté por la seguridad de un trabajo. No me equivoqué en eso, pero sí en cambiar seguridad por felicidad. Empecé a escribir en el instituto, gané un concurso de poesía con 14 años, luego seguí escribiendo relatos y en ellos están los gérmenes de mis primeras novelas, muy cambiadas, afortunadamente.

Hasta la fecha, ¿cuál es el libro que más te ha costado/más tiempo te ha llevado escribir?

El que más me ha costado es “Prométeme que serás delfín”, como te decía, lo empecé a escribir tras sufrir con una amiga su calvario por intentar que su hijo hiperactivo tuviera una oportunidad en la escuela y en la sociedad. Quise ayudarla mostrando cómo eran sus vidas, quizás porque creo en el poder de la literatura como forma de visibilización (no solo es un reflejo, también es un espejo). Pero el libro que más tiempo he tardado en escribir fue “La marca de la luna” por su documentación; la novela, transcurre en Jaipur, en Praga y en Sevilla a principios del siglo pasado y la protagonista es una bruja hindú.

¿Te costó mucho publicar tu primer libro? ¿Recomiendas la auto publicación?

Mi primera novela es “Escrita en tu nombre”. La terminé en 2009 y se publicará el año que viene en papel (ocho años de espera). Aunque es cierto que mis editores ya han publicado otros libros que escribí más tarde. Llegar a las editoriales me costó cinco años de duro trabajo, hay más escritores que lectores y es necesario diferenciarte de todos los demás. Sobre la autoedición, creo que cada uno debe encontrar su camino; si yo tuviera ahora un primer manuscrito listo para intentar convencer a un editor de que lo publicara, no me autoeditaría. Pero esa es mi historia, quizás a otros sí les convenga esa ruta.

¿Lees cosas similares a lo que escribes o frecuentas algún otro género totalmente distinto? ¿Tienes algún placer oculto?

Leo de todo, menos literatura romántica (la del siglo XXI, no la del siglo XIX), que me pone nerviosa por mi forma de ser. Y creo que todos los placeres son ocultos, son para ti misma, incluso aunque los compartas con otros.

¿Hay algún libro que te haya marcado como persona? ¿Cuál?

El primer libro de narrativa que leí, Los hijos del Capitán Grant. Fue muy pronto, tenía nueve años, y desde entonces me apasionó la literatura. Me descubrió que en los libros todo era posible y podías encontrarlo todo.

¿Dónde escribes normalmente? ¿Escribes en papel o directamente en el ordenador?

Escribo en cualquier sitio, y lo hago en el ordenador y en libretas. Pero siempre termino las novelas en el ordenador, la corrección sería un espanto sin él, empleo mucho más tiempo en corregir que en escribir.

¿Cuál es tu sistema? ¿Te sientas a escribir sin saber cómo va a progresar la historia u organizas diferentes puntos en la trama y escribes hasta que llegas a ellos? ¿Vas apuntando ideas en una libreta o lo tienes todo en la cabeza?

Depende de las novelas, cuando son como La marca de la luna o La pintora de estrellas, que tienen más de quinientas páginas y una trama complicada y personajes muy perfilados psicológicamente, necesito un plan, aunque luego me lo salto y los personajes me dan sorpresas —algunas, desagradables—. Pero ahora estoy escribiendo otro tipo de novelas e improviso. Es muy divertido. Las ideas para nuevas novelas las voy guardando en un archivo o en una de mis libretas, tengo una lista enorme.

Cuando escribes, ¿Lo haces del tirón un día entero, tienes horas puntuales o escribes cuando te 
viene la inspiración?

Si me centro en una novela, paso muchas horas al día con ella, siempre que tengo oportunidad. Lo de la inspiración no lo veo muy claro, yo necesito concentración para trabajar, poder dedicarme a ello sin distracciones. Eso es para mí la inspiración.

¿Qué cosas te suelen inspirar? ¿Escribes con música o piensas en ella cuando escribes?

Como inspiración voy a considerar también que algo me intriga o me llama la atención o la curiosidad como para crear una novela. Eso es lo que me inspira, temas concretos, un reportaje, una película, una conversación escuchada de soslayo, algo que me cuentan que ha pasado en la calle o en la pescadería; incluso una mirada entre dos personas puede suscitar una historia. Una canción puede también inspirarla, pero no escribo con música, me desconcentra.

A pesar de ser ficticios, ¿te imaginas a tus personajes como personas de carne y hueso? ¿Te imaginas tus novelas como si fueran películas?

Todos mis personajes son personas de carne y hueso. Así las imagino y las termino viendo. Si no lo consigo, es que son un fracaso como personajes, o en realidad no me interesan y están ahí pero no deberían estar. Con respecto a la segunda pregunta, la cultura de lo visual está metida en nuestro inconsciente, nos bombardean las imágenes, somos una sociedad que acude a lo visual para generar interés, como reclamo publicitario, como forma de entretenimiento, incluso como manipulación de la realidad. La narrativa textual está cambiando también por eso, porque muchos lectores quieren leer en las novelas la historia de “Breaking Bad”. Desde mi punto de vista, esto es un error porque la literatura y el cine usan lenguajes muy diferentes, pero necesariamente te ves influida por todo eso al escribir, de un modo u otro. Yo soy consciente de que en muchas de mis novelas intento que el lector visualice las escenas y muchos me dicen que algunas sí parecen películas, que ven lo que les cuento.

Ha habido mucha discusión con respecto a la revolución blogger y booktube, ¿tú lo ves como algo positivo? ¿Crees que es una buena manera de cambiar el mundo de la discusión literaria?

Esa es una pregunta muy compleja. Creo que la crítica especializada, sobre todo la académica, debe seguir existiendo, que su labor es imprescindible y a mí me aporta mucho. Me encanta leer el aparato crítico de las investigaciones universitarias. También creo que la crítica que realizan blogueros y booktubers responde a la exigencia de los lectores de leer lo que les da la gana y de compartirlo, pero en realidad  los lectores siguen en la misma trampa porque han cambiado la prescripción de su profesor de literatura, de su madre o de su amigo por la de otras personas a las que creen conocer incluso mejor y les dan credibilidad por la misma razón que las redes sociales o el ver a alguien en la televisión te genera una sensación de confianza (totalmente falsa y además peligrosa). Pero lo cierto es que muchas veces siguen mediatizados por las opiniones de otros. El prescriptor ahora a menudo es un chico majísimo que no sabe de literatura pero que cae simpático y en el que terminas confiando. ¿La literatura que a él le gusta es la que debe leerse? Es exactamente el mismo fenómeno que supone comprar un libro masivamente porque lo ha escrito alguien muy famoso, sin saber siquiera de qué va ni cómo está escrito. Pero yo creo en mi propio juicio para decidir si una novela es buena o mala y me podría gustar o no; para elegir lo que leo, no dejo que la crítica me la resuelvan otros. Sin embargo, por culpa del sistema educativo, ese juicio crítico propio es cada día menos posible y menos practicado. Nos dejamos llevar porque nos resulta más fácil y más cómodo, a pesar de que los criterios de los demás muchas veces solo se basan en cuestiones tan subjetivas como lo es el ser humano y sus gustos.
Ahora bien, y termino, que el tema da para mucho, lo que sí considero maravilloso es el fenómeno como herramienta valiosísima y divertida para compartir tus gustos literarios y tus lecturas. Internet está llena de literatura, en las redes, en los blogs, en Youtube. Resulta muy curioso que un medio tan diferente termine sirviendo para volver a los libros y esto me alegra muchísimo.

Personalmente, ¿eres fan de algún blog o algún canal de youtube?

Creo que te he respondido ya. Mis novelas están recomendadas en decenas de blogs literarios e incluso en canales de youtube y yo suelo leer sus opiniones, aunque no responda a sus críticas porque respeto mucho cada una de ellas, pero no sigo ninguno en especial para decidir qué leer. Hay tanto por ahí que descubrir que me encanta rebuscar por mí misma para encontrar algo que nadie antes haya leído.

Por último, ¿qué consejos les darías a futuros escritores?

Ninguno. Cada uno debe buscar su camino. Solo haría una advertencia: escribir es muy sencillo en comparación con conseguir que te lean. Si escribir una novela (o una poesía) te resulta complicado, que otro ser humano dedique su tiempo a leerla es mil veces más difícil. El mundo está lleno de buenísimas novelas, tantas que, si todos dejáramos de escribir, no pasaría nada. Así que, si realmente quieres dedicar tu vida a escribir, que sea porque te apasiona y nada más, pero búscate un trabajo que te dé de comer porque vivir de la escritura es una partida de póker en la que las cartas casi siempre están marcadas para que tú pierdas (ojo, que he dicho “casi siempre”).

Muchas gracias por tu tiempo y tu colaboración, Amelia. 

Y a todos vosotros, espero que os haya gustado la entrevista. A los que ya la conocíais espero que aprendieseis cosas nuevas sobre ella, y para los que acabáis de saber de su existencia espero que os animéis a leer algo suyo

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