sábado, 21 de mayo de 2016

Máquinas

Hoy vengo a hablaros de algo que está por todas partes, la tecnología. Normalmente no suelo tratar estos temas aquí, pero esto es algo realmente me ha dado que pensar.

Los que me conoceis personalmente sabreis que estuve hace no mucho un mes sin movil, ya que se me rompió el mio y por problemas de la tarjeta no podía utilizar el antiguo. Durante ese mes (y es la razón por la que estuve más ausente),viví como desconectada de la realidad. No me enteraba de las noticias de actualidad ya que no tenía twitter a mano. No hablaba tanto con mis amigos y parecia que aunque les viera todos los días, al no enterarme de lo que hablaban por whatsapp ni por twitter u otras redes sociales, parecia realmente como si cada mañana llegase de una semana de vacaciones. El darme cuenta de la cantidad de vida social que se hace en las  redes sociales es algo que realmente me dejó abrumada. 

Otra cosa que tambien me llamó muchisimo la atención es de la continua  sensación de vulnerabilidad que me invadia cada vez que salia de casa sin un telefono para comunicarme. Porque, aunque yo en condiciones normales puede que no use el movil en toda la tarde, el saber que lo tengo para buscar algo, comunicarme o entretenerme es algo que me tranquiliza. Esto no lo sabía hasta que estuve sin movil. Y puedo aseguraros que lo que mas me frustaba de toda la situación fue el darme cuenta de lo dependiente del movil que soy. Yo siempre me habia considerado totalmente independiente de la tecnologia, siempre he creido que era completamente capaz de vivir sin movil. Pero ahora me doy cuenta de que por mucho que uno quiera vivir aislado, todos estamos atrapados dentro de esa red de dependencia. 

¿No me creeis? Yo tampoco me lo hubiera creido hace dos meses. Si antes de que se me rompiera el movil hubiera leido esto, hubiera pensado que quien lo hubiera escrito sería un exagerado. Pero no. Si no me creeis, probad a guardar el movil en un cajón durante una semana y a no sacarlo bajo ningún pretexto. A mi realmente el estar un mes medio desconectada me ha abierto los ojos. Será verdad que de todo lo malo sale algo bueno…

Pero no todo era malo sin embargo, las tardes me cundían mucho más, y realmente si quería hablar con alguien hablaba solo con esa persona y no con otras porque me suponia un esfuerzo comunicarme. Y lo mas importante de todo, al darme cuenta de lo mucho que nos importa la vida de los demás dejé de perder el tiempo en instagram viendo las fotos de otras personas o en twitter leyendo las tonterias que escriben. 
 

Ésto otro que os voy a contar no tiene que ver exáctamente con el tema del que estaba hablando, pero ya que estoy…
Hace no mucho nos dieron en el instituto una conferencia sobre el coltán, un mineral que es necesario para fabricar teléfonos moviles y que se encuentra principalmente en el Congo donde las condiciones de extracción en las minas son absolútamente espantosas. Cómo no soy una experta en el tema y además no me siento capaz de contaros tales monstruosidades, os dejo aquí un artículo y un pequeño fragmento de un documental que de verdad merece la pena ver:

  • En tierra hostil: minas de coltán:

A todos nos sobrecogieron en sobremanera las imágenes que nos mostraron, y algunos se ofrecieron incluso a ir a clases de otros cursos a difundir el mensaje. Pero pasados unos días seguíamos todos utilizando nuestros teléfonos. Por muy horrible que nos pareciera lo que habíamos visto, nadie podía aislarse de las redes por una buena acción. Ni si quiera yo, que de hecho me compré un móvil nuevo para reemplazar el roto.

Esto me hace pensar: en que clase que cruel sociedad dependiente nos hemos convertido que no podemos dejar de usar un aparato que está fabricado con el sufrimiento de otros(además de todas las connotaciones negativas que mencioné anteriormente)...

Sinceramente no sé a donde vamos a llegar, pero, ¿realmente un smartphone merece tanto la pena?

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