lunes, 18 de enero de 2016

"12 hombres sin piedad"

Hablemos de cine:
Hace tiempo que tenía ganas de empezar una sección dedicada al cine, y no se me ocurre una mejor ocasión para hacerlo.
Con el afán de innovar y crear contenido original a veces nos olvidamos de mirar hacia atrás, hacia nuestros padres y abuelos, hacia lo clásico. Viendo esta película te das cuenta de lo que es el cine de verdad, sin efectos especiales ni grandes producciones.
Este clásico del cine (sí, señoras y señores, está en blanco y negro) transcurre en una sola escancia. Solamente una habitación con un perchero, una mesa, doce sillas y cuarto de baño adyacente; en la que doce hombres, miembros de un jurado, deciden la suerte de un hombre. Pero eso no es todo, no hay música. ¿En qué película de hoy en día no hay una banda sonora que complete las escenas? Pues efectivamente, no hay ni música ni cambio de escenario, y aun así es una de las películas más elocuentes que he visto.
La manera en la que cada uno de los personajes se va retratando es magistral, solo por lo que dicen o por cómo actúan ya nos damos cuenta de cómo es cada uno. Y ahí va otro de los puntos curiosos: cada uno es diferente, de origen distinto, con diferentes oficios y distintos ideales, y aún así todos acaban poniéndose de acuerdo.
Una de las cosas que más me han gustado  ha sido cómo nosotros mismos podíamos ir dándonos cuenta de cómo iba a actuar cada uno, de quién iba a cambiar su voto, quién iba a descubrir algo, quién iba a convencer a quién...
El juego de luces y enfoques es magnífico. La manera en que los primeros planos enfocan a quien estuviera hablando, desde abajo y con la cara reluciente por la luz, es impresionante. Los diferentes enfoques desde los distintos ángulos juegan con el tamaño de la habitación haciéndola más grande o más pequeña según convenga.
Y por último el "protagonista", o defensor de la causa, como dicen en la película. Más que un personaje es un arquetipo: un hombre justo, honesto, leal, buesto, inteligente y respetable; o en otras palabras: ideal de caballero perfecto. ¡Ah, cómo echo de menos este personaje en el cine y la literatura actual! Para que os hagáis una idea es algo parecido a Atticus Finch ("Matar a un Ruiseñor" de Harper Lee). Ojalá existiera gente así... Pero bueno, solo les podemos encontrar en clásicos del cine como este.
Esta película es una de esas que te hacen pensar y que no te dejan indiferente. Intensa y con ritmo relajado al mismo tiempo. Rebosa emoción por los cuatro costados. La típica película que hay que ver antes de morir.

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