domingo, 29 de marzo de 2015

Memorias

Corrí con todas mis fuerzas mientras veía cómo se alejaba sin yo poder hacer nada. Grité con toda mi alma pero no se detuvo. Seguí corriendo hasta que tropecé y ya no pude volver a levantarme. Allí me encontraron un par de horas más tarde , acurrucada en el suelo, llorando, pidiendo a quien fuera que me escuchase que la trajesen de vuelta.

Salas blancas y luminosas, médicos con batas y cuadernos que me examinaban las pupilas, y voces, sobre todo muchas voces. Voces masculinas y femeninas cargadas de pena y melancolía que no entendía o no más bien no quería entender. Hubo momentos en los que pensaba que había muerto. Estuve días, semanas enteras sin comer, sin mirar nada más que el techo. Sin estar viva por dentro... Y cuando al fin mis sentidos consiguieron abrirse al mundo, vi a un hombre, que supuse sería el psicólogo que le decía a una mujer , que creo era mi madre: "Luchó para conseguirlo, pero no pudo traerla de vuelta, y creo que es muy improbable que consiga recuperarla a pesar de todos sus esfuerzos. Va a ser muy duro para ella, pero puede que con mucha ayuda y paciencia algún día lo supere."
Yo no sabía de que hablaban, pues que yo recordase no había perdido nada, aunque claro, no recordaba gran cosa. Oí algo sobre que se iban para dejarme descansar. Cuando al fin se fueron y me encontré a solas de nuevo, me incorporé sintiéndome magullada, dolida, desorientada y muy cansada; alargué el brazo hacia el pie de la cama y cogí el informe médico. Me costó enfocar los ojos pues no estaba acostumbrada a tanta luz. Al principio no entendí que se refería a mi: fractura costillar; brazo derecho fracturado por tres sitios; hombro izquierdo dislocado; contusiones múltiples en piernas y torso; amnesia indefinida.
Un par de días mas tarde me contaron la historia de una niña, la verdad es que no era muy interesante. Me contaron  principalmente su vida, decidí que me gustaba la forma de ser de esa niña, aunque era demasiado cabezota para mi gusto. Después me dijeron algo que al principio no asimilé, cuando al final lo hice me eché a llorar. No recuerdo cuánto tiempo estuve con la cabeza entre las manos. finalmente, recapacité. Intenté recordar. Pero no pude, pues esa niña de la que me habían hablado era yo. No podía recordar nada por que tenía amnesia. Tan simple y con tantas consecuencias...A una niña se le escapa la pelota y sale corriendo a buscarla, su hermana mayor sale detrás de ella corriendo también, viene un coche e intenta frenar pero no lo consigue a tiempo, impacto en la cabeza y en las costillas de la segunda, la pequeña sale ilesa protegida por el cuerpo de su  hermana.
 Por fin comprendo que es lo que he perdido, mi memoria, y con ella mi infancia, mi personalidad, mi vida... Son tantas las cosas que no conozco. Hoy a 31 de octubre, llevo siete meses en rehabilitación con ayuda de gente que dicen ser mis amigos y mi familia, mi cerebro vuelve a tomar forma. Aun así sigo sin recordar nada, el único consuelo que tengo es que una niña pequeña a la que creo que salvé la vida una vez, me resultaba cada día más familiar, puede que algún día la recuerde...

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